El sistema no debería haber despertado tan pronto.

A las 03:17, un pulso azul atravesó la red de vigilancia. No era un error. No era un eco. Era algo intentando entrar desde fuera.

Los operadores tardaron 0,8 segundos en reaccionar. El pulso tardó 0,4 en replicarse.

Cuando por fin lograron aislarlo, ya había dejado un mensaje incrustado en el salto:

“No estáis solos en el Umbral.”


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